Diario de Cádiz. El 70% quiere hijos universitarios pese al fracaso escolar de la provincia.

Diario de CádizUn 70% de los padres de la provincia quiere que sus hijos estudien en la Universidad y un porcentaje similar de alumnos inicia la Secundaria con ese objetivo. Sin embargo, el 38%, un porcentaje que coincide sospechosamente con el de fracaso escolar, no dedica a los estudios ni una hora diaria, pese a que el principal tema de conversación en casa a la hora de dialogar padres e hijos es ése: los estudios. Por contra, un 57% dedica más de dos horas diarias al ordenador e intenet y un 25% pasa al menos una hora o más interrelacionándose con su teléfono móvil. Sólo un 6% dedica dos horas o más a la lectura. No son datos contradictorios. Es un retrato del estado de las cosas. Nos cuentan estos datos las altas expectativas que tienen sus padres de sus hijos, pero la imposibilidad de marcar pautas en el ámbito doméstico para alcanzar objetivos ambiciosos en un número muy alto del alumnado.

Con todas las alarmas encendidas hace años por el alto índice de fracaso escolar en la provincia, un grupo de profesionales ha buscado documentar el enfoque que relaciona resultados escolares con ambiente e implicación familiar. Los resultados de este estudio se acaban de dar a conocer en un libro publicado por la delegación provincial de Educación con el apoyo de la Unión Europea dentro de su proyecto Comenius Regio y que lleva por nombre Construyendo puentes entre la educación y la escuela.

No hay datos espectaculares que se puedan entresacar de las respuestas de 686 alumnos de cuatro institutos -Asta Regia (Jerez), Fernando Quiñones (Chiclana), Castillo de Matrera (Villamartín) y Mar de Poniente (La Línea)-, 421 padres y madres -casi todas madres- y 119 profesores, pero sí la certeza de que en esta materia ya no se trabaja con especulaciones, sino con material real y estadístico de las relaciones entre familia y escuela.

Para la delegada provincial de Educación, Crstina Saucedo, "la información que proporciona de nuestra realidad y nuestro entorno este estudio, llegando a proponer diversas propuestas para la acción, lo convierte en un isntrumento muy útil. Este libro va a ser enviado a todos los centros educativos de la provincia porque que estimamos puede ser de gran utilidad, en tanto puede convertirse en un instrumento que puede incidir en la propia autoevaluación y su mejora".

Los once autores de esta muestra, en su mayor parte orientadores de la provincia coordinados desde el CEP de Jerez, observan que en las respuestas se derrumban algunos estereotipos. Así, existe una alta valoración de los padres hacia los centros y el profesorado, mucha mejor de lo que se pudiera pensar, y el asentamiento en los hogares de la negociación en la relación entre padres e hijos por encima de la imposición.

El trabajo ofrece una visión de la educación desde tres frentes. El optimismo del alumnado, la preocupación de las familias y el escepticismo del profesorado. Empezando por los últimos, se observa que en algo tan simple como ir a recoger las notas de los hijos, un 15% de los padres no lo hacen casi nunca y otro 12% lo hacen a menudo, pero no siempre. La percepción del profesorado empeora si se formulan preguntas sobre valoración del interés que muestran los padres por la marcha de los estudios: un 51% no muestra ninguno. Así se explica que hasta un 33% de los padres ni siquiera acudan al centro cuando se les convoca para hablar de su hijo.

Dentro del apartado del profesorado llama la atención que un 30% opine que hay un número significativo de familias que se muestra hostil con el profesorado y piensa que sus hijos siempre llevan la razón y se eleve hasta el 50% la opinión de que las familias quieren que sus hijos estén en el centro el mayor tiempo posible, "como si fuera una guardería".

Pero si es a los alumnos a los que se les pregunta, su visión es otra. Sólo hay un 21% que afirme que sus padres no acuden cuando se les convoca -también es cierto que hay un 22% que dice que le da igual, que ni lo saben-. Y son un 56% los que contestan afirmativamente si se les pregunta si sus padres conocen el ambiente de su clase en el instituto. Es decir, conocen la visión que su hijo les da del instituto. Casi un 78% están seguros de que sus padres saben cómo les va en los estudios y ya, si de lo que se trata es de saber , según la percpeción del alumno, la importancia que se les da a los estudios en casa alcanzamos una cifra estratosférica por la cual en el 90,3% de los hogares se le da mucha. Esto sucede en hogares en que el 54% de los alumnos contesta negativamente cuando se les pregunta si en su casa se hacen muchas cosas en común, lo que no evita que un 91% asegure sentirse muy a gusto en su entorno familiar, quizá porque en el 55% de los hogares los castigos impuestos no se cumplen hasta el final y eso que sólo en el 45% de los hogares se utiliza el castigo cuando no se cumplen las normas (según las contestaciones de los padres, el castigo sólo se utiliza en el 10% de los hijos). O quizá porque el solipsismo adolescente, sumergidos en sus aparatos tecnológicos, puedan llevarlo a cabo sin ningún tipo de control (40% en el caso de los móviles y 20% en el caso de internet). Puede considerarse para ellos casi idílico si no fuera porque un 20% o contesta positivamente o pondera que le da igual que en sus casa se insulten entre los miembros de la familia y se griten con frecuencia (según los padres, sólo se gritaría en un 2% de los hogares y sale un sospechoso 0% al ítem "a veces se me va la mano").

¿Qué es lo que dicen los padres a todo esto? Los padres, quizá porque los que contestan en la encuesta son los que verdaderamente participan en la educación de sus hijos, aseguran en un 4,1 sobre 5 que acuden siempre a las reuniones que convocan en la escuela. Sus ideas generales son bienintencionadas. Quieren en un 70% que sus hijos sean universitarios y progresen en sus estudios para a) ser algo en la vida (26%); b) ser una persona responsable (22%); o c) ser honrado (15%). Esto es algo que tienen que lograr entre los profesores y los alumnos dentro del ámbito del estudio si nos detenemos en la implicación familiar con el centro. Si se exceptúa el 83% que afirma acudir, al menos, una vez al trimestre a alguna reunión tutorial, el 70% ni tiene ninguna relación con el AMPA (la asociación de padres de cada centro) ni se interesa por los compromisos pedagógicos del instituto.

Al final, y cruzando todos los datos, los autores del estudio llegan a la conclusión de que el nivel de estudios de los progenitores acaba condicionando enormemente los resultados escolares del hijo, lo que es una mala noticia para la necesaria movilidad social de una comunidad. Y esto sólo se encauza, que era el objetivo del estudio, con una mayor implicación familiar, favoreciendo la confianza entre el centro y las familias. Así lo piensa el 85% de los encuestados.

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